Hoy queremos hablar aquí en Rivera Garden de una flor especialmente vinculada con Chipiona: el mini-clavel, o como es mucho mejor conocido por los chipioneros, sobre todo por los que la cultivan o la han cultivado alguna vez, la clavellina. No se debe confundir con la clavellina deltoides, otra variedad de carifiláceas procedente de Asia oriental que, sin embargo, guarda un parecido visual sorprendente. El mini-clavel, también llamado mini, es, como se puede deducir, el hermano menor del clavel.

Origen

El clavel tiene un origen claramente indoeuropeo o euroasiático: llegó al Mediterráneo oriental desde las mesetas del Asia central y el Cáucaso. El mini-clavel, no obstante, surge como una de tantas variedades comerciales que empezaron a ser manufacturadas a partir de esquejes e hibridaciones en el siglo XIX.

Se tiene constancia de más de 250 variedades naturales de esta carifilácea, aunque mediante la intervención humana se han logrado reproducir fundamentalmente tres tipos de variedades comercial del clavel y dos de la clavellina chipionera o mini-clavel: el mini propiamente dicho, y el micro.

Cultivo

La variedad de mini-claveles es infinita, como bien conocen los floricultores de Chipiona desde que su cultivo se hizo extensivo en la zona, a finales de la década de los 70 del siglo XX. En su cultivo intensivo no requiere cuidados demasiado distintos de los que requiere su hermano mayor, el clavel. La diferencia reside principalmente en la elaboración, menos compleja. No obstante, en Rivera Garden somos conscientes de que tus necesidades se ajustan mejor al cultivo en maceta o en pequeños invernaderos, principalmente como decoración exterior. Así que vamos a darte unos consejos para ello.

Necesitan mucha luz y una temperatura media, de día, en torno a los 23 grados, y que se aproxime a los 11 o 12 de noche. Toleran muy mal el frío, así que hay que tener cuidado con eso. Con respecto al calor, basta una entresombra ligera para mantenerlos a salvo, aunque será inevitable cierta laxitud en sus hojas y en el tallo en los peores días de la canícula.

El riego debe ser constante y el aporte nutritivo, también. Conviene pinzarlas dos veces: quince días después de su siembra y en torno a los 40 días más adelante. El pinzamiento, si se hace alto, generará más flores, pero perjudicará a la planta; por el contrario, un pinzamiento bajo hará que florezcan menos flores en el tallo pero de una calidad mucho más alta. En todo caso, el pinzamiento es muy necesario.

Su multiplicación es sencilla: mediante esquejes, aunque también, en primavera, a través de las semillas. Los esquejes enraizados tendrán que estar en un lugar seco y fresco durante quince días, aproximadamente, y los no enraizados, en torno a los dos meses.

Enfermedades

¿Cuáles son las plagas y las enfermedades que los atacan más comúnmente? Igual que el clavel, pueden enumerarse de la siguiente manera: ácaros, el tortrix europeo (Cacoecimorpha pronubana) y el tortrix surafricana (Epichoristodes acerbella); el famoso trips rojo (Frankliniella occidentalis); los pulgones (Myzus persicae); los minadores (Psedonapomyza dianthicola) y los nematodos (Meloidogyne).

Eso, en cuanto a plagas. Las enfermedades más frecuentes suelen ser la roya (Uromyces caryophillinus); el fusariosis (Fusarium oxysporum); la mancha foliar (Pseudomonas andropogonis (Smith) Stapp); otros hongos como el rhizoctonia solani, la alternaria dianthi, la alternaria dianthicola o el botrytis cinerea; los virus de las manchas anilladas del clavel o Carnation Ringspot Dianthovirus (CRSV); el virus del jaspeado del clavel o Carnation Etched Ring Virus (CERV); el virus del jaspeado del clavel o Carnation Mottle Carmovirus (CarMV) o el virus del mosaico de las nerviaciones del clavel o Carnation Vein Mottle Potyirus (CVMV).