Una de las flores y de las plantas más populares de Andalucía, o mejor dicho, más características y señeras del sur de España, es la protagonista de nuestra entrada de hoy en el blog de Rivera Garden: ¡el geranio!

Su nombre técnico es el de Pelargornium. No hay que confundirse con las plantas de la familia llamada Geranium, también unas geraniáceas pero cuya flor es más grande y resistente y no es exactamente como el geranio tradicional que todos conocemos.

Origen

El geranio común procede del sur de África y fueron los británicos, durante sus exploraciones en torno al cabo de Buena Esperanza, quienes la trajeron a Europa durante el siglo XVII. Su nombre botánico es muy curioso: catalogada en Europa a lo largo del siglo XVIII, algunos botánicos ingleses asimilaron su morfología con la de la cigüeña, cuyo nombre en griego es pelargós. De modo que el geranio quedó bautizado para la ciencia de las plantas como Pelargonium.

El geranio común

El geranio común que alegra nuestras vistas y nuestros corazones en las calles y plazas del sur es una de las 250 especies que se encuentran dentro del género Pelargonium. La diferencia entre los géneros Pelargonium y Geranium radica en su resistencia a las inclemencias del tiempo y en el tamaño de las hojas, principalmente. Las flores Pelargonium no toleran temperaturas muy frías. ¡Hay que tener cuidado con eso! Por ello el geranio es común en las zonas templadas del mundo, en la cuenca mediterránea y en general en todas las zonas bendecidas por un clima suave.

Los geranios que podemos encontrar hoy día de forma habitual en los circuitos comerciales pertenecen a una de las cuatro categorías de híbridos que la botánica ha deparado a lo largo de los últimos siglos: los Pelargonium Peltatum, también llamado geranio hiedra o gitanilla (perfecto para maceteros colgantes); Pelargonium Grandiflorum, “geranios de pensamiento”, ideales para decoración interior; Pelargonium Hortorum, el tradicional, el clásico e inimitable, y el Pelargonium Graveolens o también conocidos como geranios de olor.

El geranio común es una planta versátil y muy adaptable, de ahí, entre otras cosas, su enorme popularidad, que también responde a sus cualidades terapéuticas y medicinales, prontamente descubiertas por los botánicos europeos que empezaron a cultivarlos una vez traída de África.

Cultivo y cuidado

En nuestro vivero puedes encontrar semillas de geranio con las que iniciarte en el cultivo de esta planta tan fabulosa y tan nuestra; no obstante, si ya tienes un geranio, puedes recoger sus semillas de la misma planta al final del verano y proceder a su siembra. Hay algunos trucos para favorecer la germinación, como lijar la parte lisa de la semilla (aumentando la absorción de humedad) o mantener durante 24 horas las semillas envueltas en una servilleta de papel antes de sembrarla, por ejemplo.

La mejor época para la siembra de las semillas del geranio es la primavera, o el final del invierno. También el otoño, si decididos hacerlo en el interior. Si lo hacemos en maceta resultará conveniente enterrar las semillas a tres milímetros de profundidad y recubrirlas con una película de film con el objeto de retener la humedad.

¿Cuándo se produce la germinación? Pues entre cinco y quince días después de la siembra. ¡Hay que ser paciente! Una vez que hayan aparecido dos pares de hojas verdaderas, ya podemos repicarlas y trasplantarlas. Cuando sobrepasen los 20 cm. deberemos proceder a un primer pinzamiento para lograr plantas más fuertes y consistentes.

Gracias a la versatilidad del geranio puede usarse cualquier tipo de sustrato, aunque conviene, mejor, que éste se componga de una mezcla a partes iguales de tierra para maceta, de perlita y de turba: es extraordinariamente importante que el sustrato drene bien. El geranio no soporta el frío extremo y por supuesto tampoco las heladas, por eso es necesario protegerlo de ellas si es posible recubriéndolos con una capa de film o un nylon con agujeros que transpiren si nuestro geranio está en el exterior. Necesitan luz, tanto en interior como en exterior. Sin luz no florecen ni lucen de la manera tan brillante a como nos tienen acostumbrados.

Los geranios necesitan un buen drenaje. Es decir, no soportan tampoco el agua encharcada en sus macetas. De modo que en invierno se los puede regar muy poco y entre el otoño y la primavera, una vez por semana. En el tiempo de mayor calor con dos riegos a la semana es suficiente. Conviene abonarlos con fertilizante líquido durante la floración, cada quince días, y podarlos mediante la técnica del despunte con frecuencia para favorecer así la ramificación del geranio.

¿Qué bichos malos pueden perjudicar la salud de nuestro geranio? En general lospPulgones, las cochinillas, la mosca africana, la mosca blanca, la tan tamida araña roja; orugas, mosquito verde y los dichosos nematodos. Con respecto a las enfermedades, pueden ser comunes la antracnosis, la roya, el oidio, la botritis, las bacterias, la alternariosis, el Mal del pie o el Virus del mosaico. Pero no te preocupes: en Rivera Garden somos expertos en hacer que tu geranio brille como la flor maravillosa que es, tan nuestra y representativa de la expresividad y la emocionalidad de Andalucía.