Plantas hay cientos, miles, ¡millones! Su variedad es, como todo el mundo sabe, prácticamente infinita. De entre todas hay algunas que, bien sea por épocas o modas, o bien porque sus características han sido desde siempre apreciadas y valoradas comercialmente, destacan y se convierten en iconos, en símbolos. Hoy queremos traerte a este rincón de Rivera Garden una planta muy particular y en ese sentido muy célebre: la lavanda, una maravilla de color y perfume que puedes también cultivar en casa y hacer de tu hogar un lugar fresco y ambientado, iluminado por esta bella planta.

Origen y propiedades 

La lavanda es una lavándula, género perteneciente a la familia de las lamiáceas que se distinguen generalmente por, claro está, el llamativo color púrpura o morado de sus flores. Es un arbusto perenne que resiste admirablemente bien el calor y la escasez de agua. No en vano suele crecer en zonas rocosas, pedregosas, de poco riego natural, como las montañas: a pesar de su origen mediterráneo su cultivo se está extendiendo en época moderna por regiones norteamericanas y australianas que cumplen características similares.

Es una planta conocida desde tiempos inmemoriales en el Mediterráneo, de enorme influencia cultural en las civilizaciones que han surgido en nuestro entorno más cercano. Su presencia en regiones como la Provenza, en el sur de Francia, o en La Alcarria, en Guadalajara, la ha convertido en símbolos de dichos territorios y en algo más: además de su valor agrícola, son, ahora, atracciones turísticas de primer nivel, una circunstancia parecida a la de los campos de girasoles en la provincia de Sevilla.

La lavanda, como decimos, es conocida desde muy antiguo en la cuenca mediterránea. Su propio nombre procede de la misma raíz latina que lavar y no es casualidad: en el antiguo Egipto la lavanda era utilizada como uno de los componentes con los que se lavaban los cuerpos de los reyes, faraones y principales dignatarios que posteriormente eran sometidos a procesos de momificación.

Su olor y su color siempre han hecho de la lavanda una planta susceptible de ser utilizada con fines medicinales y terapéuticos, además de cosméticos. La lavanda cuenta en su composición con aceite esencial, muy rico en alcoholes terpénicos tales como el geraniol o el linalol, elementos muy preciados por sus propiedades calmantes. Al igual que la uva, es rica en taninos, potenciadores de sabor presentes también en el café, la granada, la manzana o el té. Los taninos, además, son antioxidanes y astringentes, perfectos contra la acción de los radicales libres y muy considerados por sus cualidades antidegenerativas, sobre todo en el campo de la degeneración celular. Por ello la lavanda siempre ha sido utilizada como base para soluciones contra todo tipo de males, desde el acné hasta el insomnio. Como estrella de la aromaterapia, la lavanda es muy valiosa en soluciones naturales contra la ansiedad o el estrés.

Cuidados

La lavanda es un arbusto que puede alcanzar el metro y medio de altura, y sin duda se convertirá en un arbusto leñoso, es decir, de la dureza y la consistencia de la madera. Su hoja es perenne y dada su naturaleza rústica se adapta fácilmente a casi cualquier terreno, por lo que su floración veraniega está prácticamente asegurada.

Eso sí, conviene tener algunas atenciones con la planta de la lavanda para un correcto crecimiento y una larga vida. Lo primero de todo es el sustrato. La lavanda necesita un sustrato alcalino. ¿Qué es eso? No te preocupes: significa que ha de contener mucho ph. Lo segundo es un drenaje óptimo. La lavanda no tolera bajo ningún concepto la acumulación de agua en su raíz. Esto puede llegar a ser mortal para la planta en invierno, cuando un encharcamiento puede congelarse matando así nuestra lavanda. Por ello necesitamos un suelo arenoso que facilite la salida del agua.

A la hora de plantarla, tanto en maceta como sobre el terreno, sólo tendremos que tener en cuenta dos aspectos fundamentales: que el lugar esté bien aireado y que la planta tenga sitio, espacio suficiente a su alrededor para crecer hasta alcanzar sus dimensiones normales.

La cuestión del espacio, es decir, que no tenga árboles o arbustos cerca, es esencial además por una razón también muy importante: la iluminación. Nuestra planta de lavanda debe recibir el sol de manera directa al menos 6 horas diarias. ¡En Chipiona encuentra la situación apropiada!

En cuanto al riego que hemos de darle, aunque soporta bien la ausencia de agua incluso en períodos prolongados, conviene que acostumbremos a nuestra lavanda a ciertas pautas de riego. Esto es beneficioso para ella sobre todo durante la fase de crecimiento. El riego ha de ser moderado, evitando mojar directamente sus ramas y sus flores: cuidado con los hongos. Por ello, durante los meses de invierno será conveniente espaciar los riesgos, una vez cada dos semanas, y llevarlos a cabo durante las horas centrales del día. De este modo las raíces guardarán la humedad necesaria mientras que las hojas se secarán con el paso de las horas, evitando el encharcamiento. En verano conviene regarlas una vez a la semana, cerciorándonos previamente de que el sustrato, antes de regarla, está seco.

No hay que preocuparse por abonar o fertilizar nuestra planta de lavanda, aunque sí de podarla. Debemos podar nuestra planta nunca más allá de la mitad de su tamaño y siempre al comienzo de su floración. 

No hay ningún problema con el cultivo de la lavanda en maceta, siempre que elijamos una maceta grande para ella, de 30 o 40 centímetros de diámetro que tenga, además, agujeros suficientes para asegurar el correcto drenaje de nuestra planta. Es recomendable, para ayudar a esta tarea, que usemos macetas de barro o terracota, muy porosas, estupendas para evitar que se estanque el agua dentro. En cuanto al abono, recomendamos que alimentes tu planta de lavanda con abono soluble rebajado a un tercio de la potencia indicada por el fabricante o un abono en gránulos de liberación lenta. En Rivera Garden tenemos todo lo que necesitas para que tu planta de lavanda luzca bella y hermosa, con su potente gama cromática al servicio de tu hogar y de la belleza,