Hoy queremos traerte a este rincón de Rivera Garden una flor que nos encanta y que ahora mismo está de temporada. Estamos hablando, por supuesto, de los pensamientos, una planta vivaz y alegre que ilumina cualquier lugar especial de tu hogar y cuyo origen, atenciones y cuidados resultan tan interesantes que hemos decidido contártelos y dedicarle un espacio en nuestro blog. ¿Te vienes a conocer la flor de los pensamientos?

Origen e historia

Los pensamientos son consideradas las flores del invierno y la verdad, no nos resulta difícil imaginar por qué: llenan de un color extraordinario los meses más grises y fríos del año. Esta circunstancia le ha hecho ganar una enorme popularidad entre la botánica actual, siendo los verdaderos reyes de la temporada invernal junto a otras flores de similar colorido y estacionalidad como los tulipanes. En realidad el origen mismo de la flor del pensamiento, llamada técnicamente “Viola × wittrockiana” tiene que ver con la ciencia de la botánica moderna: diversos cruces, en la época en que esta disciplina científica empezaba a dar sus primeros pasos en el centro y norte de Europa (primer tercio del siglo XIX) entre la flor silvestre del pensamiento, la viola tricolor, de la familia de las violetas, y otras variedades procedentes de Oriente Próximo, dieron lugar a la variedad que hoy os presentamos, que en seguida concitó un gran interés en los mercados más importantes de flores del mundo, Francia, Bélgica, Holanda y Gran Bretaña.

En torno a 1841 existían ya más de 400 modalidades híbridas de la flor del pensamiento, cuyo nombre también le fue dado por la moda de la época: procedente de la traducción francesa de pensamientos, está relacionado con su viveza y colorido, así como con su naturaleza efímera ya que con las primeras calores de la primavera y del verano comienza a marchitarse, evocando ideas de nostalgia, melancolía, romanticismo y “abstracción”: era la época del movimiento romántico en la literatura y en las artes, unas tendencias que impregnaron todas las manifestaciones sociales y culturales del momento, por supuesto también la botánica y el cultivo de las flores.

El bajo coste de su producción y su perfecta adaptación al cultivo de interior en invernaderos la hizo muy popular en la Inglaterra victoriana, lo cual facilitó su expansión mundial, no sólo a Estados Unidos y al mundo anglosajón, sino también a todos los territorios pertenecientes al imperio británico, como la India, Sudáfrica, Australia o Egipto. La variedad híbrida por antonomasia que hoy nos ocupa podemos encontrarla en múltiples colores, prácticamente en todo el espectro cromático, lo que aumenta su magnetismo y su interés por parte de los amantes de las flores y también su versatilidad como adorno de interiores y exteriores.

Cuidados y usos

Hay que saber que los pensamientos es una flor semi-perenne cuyo primer ciclo abarca los dos años. Su floración también es alargada, desde el otoño hasta bien entrada la primavera, aunque como su origen nos revela, los pensamientos son flores que quieren frío: quizá el clima chipionero no es el mejor aunque si se observan las condiciones adecuadas pueden florecer y criarse magníficamente.

Aunque hoy te hablamos del pensamiento como un elemento fundamentalmente decorativo para tu hogar, es muy utilizado también como arbusto o planta de complemento en vallados y cercas, ya que debido a su amplio follaje y hojarasca, que crece bajo el cáliz y la flor, es ideal para evitar la propagación de malas hierbas y de arbustos silvestres descontrolados en ese tipo de estructuras, constituyendo un fantástico ejemplo de control natural de malas hierbas sin necesidad de recurrir a productos fitosanitarios.

Como no ocupa mucho espacio, es una planta más bien pequeña y compacta, en torno a unos 25 centímetros de altura en su versión más grande, es el acompañamiento ideal para alféizares, ventanas y rincones especiales; su hoja, de característica forma plana y ovalada, presenta una imagen de agradable luminosidad conjuntamente con su colorido vivo y brillante. Sus flores, sobresalientes de la planta, se yerguen sobre tallos firmes y rectos presentando cinco pétalos por norma, con un cáliz muy grande en proporción con el tamaño completo de la planta.

El método tradicional para cultivar esta planta en tu propia casa o en tu pequeño invernadero es sembrándola directamente aunque en Rivera Garden podrás encontrar extraordinarios ejemplares de pensamientos ya en maceta, lo que te facilitará la tarea y llenará de vida tu hogar sin necesidad de atravesar las primeras etapas del crecimiento y cultivo de la planta.

El pensamiento requiere luz solar directa, así que aprovecha las escasas pero jugosas horas del sol de invierno para que se alimente de una vida muy necesaria para su desarrollo. En cuanto al sustrato, si permanece en la maceta y en exteriores, procura sustrato adecuado para este tipo de plantas. Si por el contrario la trasplantamos a tierra, será conveniente hacerse con un buen compost de origen orgánico. Tanto en un caso como en el otro, el suelo ha de estar bien dotado de nutrientes, necesarios para que luzca orgullosamente colorida y bella.

En cuanto al agua, hay que tener cuidado: en maceta, ha de regarse de forma moderada, con una vez al día basta, de esta manera. Hay que evitar que el agua se encharque ya que se pudren con facilidad si se produce esta circunstancia, por lo que nos deberemos proveer de suelos que drenen muy bien.

¿Y cuándo podarla? Pues teniendo en cuenta que florecen desde el otoño hasta la primavera, en verano es una magnífica temporada para podarla, sobre todo porque la planta nos va a hablar: si su aspecto es decaído y mustio, entonces será el momento de efectuar una poda que nos ofrezca después una flor en todo su esplendor para el invierno siguiente.

Enfermedades y riesgos

No hace falta decir, dicho todo lo anterior, que la flor del pensamiento no quiere demasiado calor. Temperaturas superiores a 20 grados o excesivas horas de luz directa, así como la incidencia de la luz artificial sobre ella, pueden provocar la aparición de enfermedades o de hongos; los pulgones suelen ser su principal enemigos, y es mejor eliminarlos agregando tierra nueva al sustrato e insecticidas de baja intensidad. Como los pensamientos también son violetas, son objetivo predilecto del llamado mosquito de las violetas, cuyas larvas suelen anidar en sus hojas y flores, a veces confundido con el hongo eriófido por el similar efecto destructivo que provoca en sus hojas. Al final, lo más importante es la atención: si cuidas las horas de riego e iluminación, probablemente tus pensamientos gocen de una salud envidiable. Si quieres saber más sobre cómo prevenir y proteger esta bella planta pásate por nuestro vivero, estaremos encantados de atender todas tus dudas acerca de la verdadera estrella de la floricultura invernal.