Cuando se piensa en las flores, en la flor de forma genérica, prácticamente todos centramos nuestra imaginación en una flor en concreto. En la reina de las flores, de hecho: en la rosa. Los que estudiaron latín nunca podrán olvidar el clásico “rosa, rosae”, pero la rosa es un símbolo tan potente en la cultura popular que, ¿quién no conoce a alguien llamada Rosa? Hay hasta un color con su nombre, y muchas expresiones: rosa de los vientos, rosa del desierto, vinos rosados…en Rivera Garden os queremos decir algunas cosas más acerca de esta fascinante joya de las flores del mundo.

Si quieres optar por regalar rosas como elemento decorativo, como homenaje a una persona especial, o si simplemente quieres darte el capricho de decorar tu casa con ella, en Rivera Garden también tenemos cosas para ti. Ofertas fantásticas de cara a un tiempo que ha de venir cargado de rosas, como mandan los cánones: un ramo de 6 rosas por 18 euros; de 12, por 30. Y de 24, por 55. ¡Hasta te la llevamos a casa! Ven con nosotros y consúltanos el precio del transporte a tu domicilio, además del precio final, por supuesto.

La Navidad es el tiempo de regalar por naturaleza. Las fiestas con flores son mejores y más fiestas; Año Nuevo es un momento único para vivirlo con los seres que más queremos en el mundo, y si no se les regala flores a ellos, ¿a quién, si no? En Rivera Garden te animamos también a que prepares San Valentín y el fantástico mes de febrero con rosas y flores. Para ello nuestra oferta es amplia, y sólo tienes que acercarte a nuestras instalaciones para conocerla.

Origen

La rosa como tal es un género de más de cien variedades pertenecientes a la familia de las rosáceas. En la actualidad la rosa como flor cultivable, sus variedades, se pueden dividir en tres grandes grupos: las rosas silvestres, las rosas antiguas y los rosales modernos. No obstante, hay tal cantidad de cruces e híbridos que es casi imposible clasificar todas las variedades que en nuestro tiempo llenan las floristerías, las casas, los campos…¡el mundo de la rosa es inabarcable!

La rosa es una flor muy antigua, conocida desde tiempo inmemorial por todos los pueblos que habitaron el arco mediterráneo oriental y las rutas del Medio Oriente que conectaban con Asia Central. Probablemente de Egipto, Asiria o Babilonia se la trajeron los griegos, atraídos por sus diversas propiedades, no sólo ornamentales: era una flor de culto, usada como medicina, signo de lujo y poder, belleza y juventud. Con el paso de los siglos, de las casi 130 especies silvestres nacieron más de 30 mil híbridos, lo que da buena cuenta del interés que siempre ha suscitado la rosa entre la cultura occidental.

Propiedades, cuidados y usos

Las rosas son plantas angiospermas, es decir: producen flores y también unos órganos reproductores que, convenientemente polinizadas por insectos y abejas, donde nacen las propias semillas. Muchas de las rosas que todos conocemos hoy en día proceden de Francia, donde su cultivo se popularizó enormemente durante el Primer Imperio gracias a la devoción sin límite que le profesaba la primera esposa de Napoleón, la emperatriz Josefina. En su palacete de la Malmaison cultivó grandes cantidades de rosas, con sus correspondientes cruces.

La parte más llamativa de la rosa, claro, es la flor. Normalmente tienen cinco pétalos, aunque esto no es siempre así. Ahí es donde ha radicado siempre su atractivo: con los pétalos se hacen muchas cosas, como agua de rosas, infusiones con propiedades laxantes, lociones de naturaleza analgésica, aceites para el cuidado de la piel, etc. Por si fuera poco, las rosas son muy apreciadas en la industria cosmética, dada su capacidad para contribuir a la cicatrización, y su valor como base para aromas que ayudan incluso, dicen, a  combatir la depresión.

La rosa es una flor delicada si se quiere cultivar, requiere nuestra atención y nuestro mimo. Les tiene que dar el sol, naturalmente, y no tenerlas mucho tiempo a temperaturas menores de 15 grados. No necesitan mucha agua: si están sembradas en bateas o en algún otro tipo de sustrato, es mejor optar por el riego en goteo; si se la tiene en maceta, hay que regarla con cuidado cada día, pero evitando por todos los medios la inundación. En invierno hay que podar el rosal, pero cuando se produce la floración hay que manipularlas con cuidado.