En el blog de Rivera Garden hay sitio para todas las plantas que conforman el maravilloso mundo verde. Por supuesto, también para las más exóticas, aquellas que llegan hasta nosotros desde los rincones más remotos. Hoy, por ejemplo, queremos hablaros de una de ellas, la fantástica drácena, famosa por darle una nueva vitalidad a las estancias de nuestros hogares con su presencia discreta y cálida y su aire exuberante a la vez que minimalista, adecuado tanto para un estilo mediterráneo como colonial. ¿Nos acompañas? 

Origen

Esta es una planta que como es posible ver a simple vista, por su aspecto, tiene un origen tropical, en el África bañada por las aguas del océano Índico y más concretamente, en la gran isla de Madagascar

Su nombre técnico, en botánica, es el de Dracaena Marginata, por la característica finura de su hoja. Esta palabra tiene una manifiesta connotación clásica, pues deriva de la palabra griega Drakon, latinizada en Draco, es decir, dragón. La drácena está emparentada con el agave y, sin salir de España, con el drago de Canarias y otras tantas plantas de la familia de las suculentas

Características

La drácena es un arbusto leñoso que en su hábitat natural crece en exteriores. Pueden alcanzar desde los 40 centímetros hasta los dos o tres metros y tener varios troncos, aunque en nuestro vivero la puedes encontrar, normalmente, en maceta, con uno o dos tallos y en torno a los 50 centímetros de altura. 

Su follaje es fino y su tallo menudo, con la arborescencia desplegándose desde el extremo del tronco en forma de roseta, con bellas cintas anchas en un rango de verdes que llenan de luz cualquier estancia. 

Hay que decir, sin embargo, que su floración es nula o prácticamente insignificante. 

Porque a pesar de su origen salvaje, como planta de ornamentación, su uso suele ser el de decorar interiores. Y, ojo, ¡su crecimiento es lento! 

Cuidados y enfermedades

Tenemos una gran noticia para todos nuestros amigos amantes de la botánica: la drácena es una planta muy fácil de llevar, sin complicaciones, pero que, naturalmente, también necesita de mimos y cuidados para alargar su longevidad. Si la atendemos correctamente siguiendo unas sencillas pautas, podremos disfrutar de ella en nuestro hogar durante mucho tiempo. 

Elegir el emplazamiento de nuestra drácena es una decisión fundamental que alargará o disminuirá su vida y esplendor. La drácena necesita mucha luz, debido a su origen tropical. Como siempre en estos casos, la luz no debe incidir sobre ella de manera directa: tanto un exceso como una carencia de luz decoloraría sus hojas. Hay otra cosa que no podemos olvidar: ¡no pueden recibir el aire de las corrientes! Esto las perjudicaría mucho, tanto como el sol dándoles de pleno. Junto a una ventana en una estancia fresca y bien iluminada, por ejemplo, o en un rincón sombreado de nuestro balcón o terraza si es que decidimos sacarla fuera, nuestra drácena vivirá plena y feliz, y nosotros con ella. No obstante, la drácena tolera la sombra y esa es otra de las razones por las cuales es tan preciada como planta ornamental de interiores, ya que sirve estupendamente para las necesidades de decoración de esos ángulos vacíos de nuestras habitaciones.

¿Y cuál es la temperatura ideal para nuestra drácena? En torno a los 20, sin duda. 21 grados, si queremos afinar, pero desde luego no más de 23 ni menos, por supuesto, de los 20. Sobre todo, hay que evitarle a toda costa las heladas: por debajo de los 14 grados, podemos perder nuestra drácena.

Como planta tropical que es, la drácena no necesita demasiada agua puesto que su tronco leñoso está preparado para economizar la que recibe por largos períodos de tiempo. Sin embargo, es conveniente mantener húmedo su sustrato, que deberá ser adecuadamente poroso: si pulverizamos agua sobre sus hojas un par de veces a la semana y si ponemos por debajo de su maceta un plato con agua y algunos guijarros, o un humidificador cerca de ella, nuestra drácena vivirá cómoda. Un exceso de agua puede pudrirla, así como una sed extrema puede amarillearle las hojas. ¡Cuidado con eso! 

En cuanto a las enfermedades, suelen ser muy resistentes, debido a las condiciones extremas en las que, en origen, tienen que sobrevivir. De todas formas, conviene tener cuidado con el ataque de la araña roja, el pulgón lanígero, las cochinillas o una molestia muy habitual en el campo de Chipiona, el thrips. Con los insecticidas adecuados y un correcto control de la humedad, nuestra drácena vivirá tranquila ajena a estos males. Pero, como sabes, nuestro equipo de expertos y profesionales de la jardinería y la botánica está siempre a tu disposición en nuestras instalaciones de Rivera Garden, para guiarte y orientarte en el cuidado de esta maravillosa planta.